Prescripción del ejercicio: métodos de adhesión y motivación

Nos habla de que hay que ponerse en la piel del paciente a la hora de recomendar el ejercicio físico,
puesto que, dependiendo de la persona, se le va a recomendar un tipo o otro.
Una persona que nunca ha hecho ejercicio físico, no va a estar receptivo a la hora de aceptar dichas
recomendaciones por distintos motivos: falta de costumbre, el fallar, el no verse bien con ese tipo de
ropa (puesto a que suele ser más entallado), etc. En cambio, una persona que sí que ha practicado
y/o practica deporte, le va a ser más fácil el adaptarse a las distintas recomendaciones.


Hay que tener en cuenta que el paciente ha de tener unas metas alcanzables y que no sean
inalcanzables tanto por exceso como por defecto. Si tiene unas metas inalcanzables, se van a cansar,
deprimir, dejarse de lado las recomendaciones, puesto que no va a tener resultados. Las metas han
de ser a corto plazo, puesto que, aunque sean pequeños, el paciente se va a motivar y va a querer
continuar con el proceso.
                                                            Los cambios deben de ser alcanzables y constantes.

Se hará una evaluación del paciente para saber si es indicado para realizar las recomendaciones y,
a su vez, para saber el grado de intensidad de las mismas. Al hablar con el paciente se le han de
explicar las ventajas y beneficios que esto le puede aportar para concienciarlo y que esté más
predispuesto al cambio.

Nicolás Rodríguez Victory

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